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Johanna Bonger, la belle-soeur de Vincent Van Gogh, et bonne fée du salut de son oeuvre

21oct

A l’instant, je découvre dans El Mundo de ce jour,

un passionnant article sur la belle-sœur de Vincent Van Gogh (Zundert, 30-3-1853 – Auvers-sur-Oise, 29-7-1890),

Johanna Bonger (Amsterdam, 4-10-1862 – Laren, 2-9-1925),

veuve dès 1891 du frère aîné de Vincent, Theo Van Gogh (Zundert, 1-5-1857 – Utrecht, 25-1-1891)

_ et mère de Vincent Willem Van Gogh (Paris, 31-1-1890 – Laren, 28-1-1978).


 Voici ce bel article,

sous la plume de Matias Rebolledo

et à partir du travail de Hans Luijten :

La cuñada de Van Gogh le salvó del olvido: logró vender 192 cuadros y dedicó su vida a difundir su obra


Lunes, 21 octubre 2019 – 01:27

La mujer que redimió al genio.

Hans Luijten, comisario del museo Van Gogh de Ámsterdam, publica una extensa biografía fruto de su investigación sobre Jo Van Gogh-Bonger, cuñada del artista y viuda de su hermano Theo



Johanna van Gogh-Bonger posa con su hijo en una imagen de archivo.EL MUNDO



En el diván de la vergüenza histórica, ése que ha olvidado sistemáticamente a las mujeres y que hoy en día sólo podemos entender como un doloroso agravio comparativo, hay un importante hueco para Johanna van Gogh-Bonger (Ámsterdam, 1862). Relegada tradicionalmente al papel secundario de «cuñada de» o «esposa de», la figura de Jo es quizás la más importante para entender la resonancia del apellido Van Gogh en la Historia universal del arte.


Así al menos lo entiende Hans Luijten, comisario permanente del Museo Van Gogh de la capital holandesa y autor de Todo para Vincent, una extensa biografía fruto de cinco años de investigación sobre la mujer que puso en el mercado al autor de Calavera con un cigarrillo. «Trabajó estratégicamente para poder colocar los cuadros de Van Gogh, buscando a los mejores intermediarios por todos los Países Bajos y parte de Francia. De la misma manera, se puso en contacto con todos los escritores y críticos de arte con influencia para que se hablara de Vincent en los periódicos y revistas de la época», explica este profesor de literatura renacentista que lleva un cuarto de siglo investigando sobre el gran misterio del pintor brabante. Su trabajo, que se basa en el análisis pormenorizado de tres décadas de diarios de la esposa de Theo van Gogh y que ya ha visto la luz en holandés, será traducido al inglés antes de fin de año.


Según Luijten, la importancia de Jo con el legado Van Gogh se explica a través de dos grandes hitos. En primer lugar, la exposición que organizó junto al Museo Stedelijk de Ámsterdam en 1905, 15 años después de la muerte de Vincent y 14 de la muerte de su marido. En ella, además de exponer el trabajo más vivo del pintor de los meses de Arlés, se encargó de establecer contacto con los más acaudalados e importantes marchantes de arte de la época. Este paso, clave para que los cuadros se hicieran célebres por todo el Viejo Continente, quizá sea más importante pero menos conocido que su gran contribución a la mística torturada de Van Gogh: la publicación, en 1914, del primer tomo de la correspondencia que el artista mantenía con su hermano.


A través de más de 800 misivas, Johanna acondicionó, tradujo al inglés e hizo públicas las conversaciones fraternas en un período de tiempo que abarca desde agosto de 1872 hasta julio de 1890, unos meses antes de la muerte del pintor. La importancia de los documentos, que Theo legó a su mujer, no sólo ayuda a entender el complicado proceso creativo de Vincent, sino que también se convirtió de inmediato en la principal guía de estudio y bitácora de los estudiosos del creador de La noche estrellada.





Jo Van Gogh-Bonger vendió ‘Los girasoles‘ por 15.000 florines (unos seis millones de euros).



Si bien en los albores de la I Guerra Mundial el arte de Van Gogh ya era algo en boga, «las cartas hicieron el resto, porque el escritor y el pintor van de la mano», afirma Luijten, que descarta el móvil monetario en las motivaciones de Johanna. «Es habitual asociar su situación de viudedad con la desesperación económica, pero la determinación de Jo por dar a conocer el arte de Vincent van Gogh tiene más que ver con las ideas de modernidad y trascendencia que le transmitía su marido», afirma el experto, mientras recuerda las infames críticas que recibieron sus primeras exposiciones: «Le achacaban que le asignara a Vincent la condición de Dios del arte».

Más allá de los números, que hablan de una mujer capaz de vender 192 cuadros y algunos, como Los girasoles, por 15.000 florines holandeses de la época (unos seis millones de euros ajustados a inflación), la biografía de Luijten descubre a una Jo inconformista para la que no era suficiente el papel de viuda sufrida y que, ni siquiera durante sus años de casada, dejó de implicarse socialmente. Ello se explica, en gran medida, por su temprana formación musical al nacer en el seno de una familia dedicada al piano y también a su extraordinaria habilidad para los idiomas, que la llevó a vivir en Londres durante su juventud.

En la capital del Imperio Británico tuvo su primer contacto con el arte, ya que visitó en numerosas ocasiones la National Gallery y el British Museum, donde trabajó varios meses como traductora puntual del alemán, el francés y el holandés. Allí conoció a muchos de los galeristas que luego la ayudarían a levantar el legado de Vincent, pero también a un grupo de mujeres de su edad que la involucraron en los incipientes movimientos sufragistas de la época.

Por obvio contagio, la joven Jo que había cruzado el Canal de la Mancha hizo suyos los preceptos de la izquierda internacionalista y los importó a su propio país. Además de reivindicar a pie de calle el derecho al voto de las mujeres, que pudo ver materializado en los Países Bajos tan pronto como acabó la Gran Guerra, la viuda de Theo se afilió al entonces recién nacido Partido Socialdemócrata de los Trabajadores (germen del actual Laborista) y luchó por un brazo político moderado del movimiento obrero. De hecho, y según cuenta su biógrafo, Jo llegó a acudir a un encuentro con León Trotski y ofrecía seminarios en su propia casa «sobre los derechos de la mujeres y cómo aspirar a una vida mejor», con el rango de fundadora de la sección femenina de propaganda.

Sobre su estancia en Londres, Luijten añade que «fue clave en el desarrollo de su conciencia social», porque su mayor empeño, como dejó escrito, siempre fue «conseguir vivir de manera noble». En Inglaterra, Jo también entró en contacto con las artes escénicas y la poesía, e indagó así en la figura del poeta Percy Bysshe Shelley, sobre el que escribió una disertación analizando su famoso Ozymandias.


Después de volver a Ámsterdam, casarse con Theo y enviudar, la vida no se detuvo para Jo. En 1901, diez años después de enterrar al mayor de los hermanos Van Gogh, se casó con el también artista Johan Cohen Gosschalk. Por desgracia, éste falleció unos años más tarde y, después de trasladar la tumba de Theo desde Utrecht a Auvers-sur-Oise para que reposara junto a Vincent, se marchó a Nueva York.


En 1925, a la edad de 62 años, rodeada por su hijo y sus cuatro nietos, Johanna van Gogh-Bonger fallecía con la gran meta de su vida cumplida, la de ver reconocido en todo el mundo el trabajo de Vincent van Gogh y sin desprenderse del cuadro que consideraba más valioso: Almendro en flor, el óleo sobre lienzo que el artista pintó para celebrar el nacimiento de su sobrino.

Un chapitre méconnu du destin des Van Gogh.

Ce lundi 21 octobre 2019, Titus Curiosus – Francis Lippa

L’héritage littéraire de Bioy, par Eduardo Berti et Edgardo Scott, une superbe conclusion-ouverture de la brillante semaine Bioy à Bordeaux

12oct

L’entretien _ l’héritage littéraire de Bioy _ d’hier vendredi 11 octobre, à 17 h 30,

à l’Auditorium de la Bibliothèque de Bordeaux-Mériadeck,

a merveilleusement tenu toutes ses promesses.

Les deux magnifiques écrivains argentins que sont

Eduardo Berti (né en 1964, à Buenos Aires)

_ dont est sortie la veille, au Castor Astral, L’Ivresse sans fin des portes tournantes _

et Edgardo Scott (né en 1978, à Lanus)

_ dont est sorti au mois de mars dernier, aux Ediciones Godot, à Buenos Aires, un passionnant Caminantes _,

tous deux promis au plus brillant avenir,

nous ont offert un richissime _ lucidissime _ entretien

sur la _ présente _ postérité littéraire et artistique

_ et complètement incherchée par Bioy lui-même, est-il nécessaire de le préciser ?

Seule l’éternité du présent (de la vie, de l’écriture, voire de la lecture…) le passionnait ! _

d’Adolfo Bioy Casares (Buenos Aires, 15 septembre 1914 – Buenos Aires, 8 mai 1999)

en Argentine

et dans tout le monde hispanophone

_ en France, l’œuvre de Bioy, demeurée un peu trop à l’ombre de l’œuvre de Borges,

est encore mal diffusée ;

y compris son chef d’oeuvre

(et c’est aussi l’opinion d’Edgardo Scott et d’Eduardo Berti !),

la partie de son Journal (intitulée Borges) consacrée à ses entretiens quasi quotidiens tout au long de leurs vies avec Borges, non traduite ! pas même l’édition déjà réduite, dite minor

_

en notre XXIéme siècle,

ces vingt ans qui ont suivi son décès.


De même que l’entretien de la veille

_ en ce même superbe Auditorium de la Bibliothèque de Bordeaux-Mériadeck _,

avec René de Ceccatty,

cet entretien-ci a été enregistré,

et sera donc consultable

par tous les chercheurs, les curieux et les amoureux

de l’œuvre multiple, diverse, toujours renouvelée

_ fondamentalement libre en ses propres exigences (de perfection de l’aventure toujours ouverte de sa vive écriture) _

de Bioy _ invétéré humble charmeur…



Ce samedi 12 octobre 2019, Titus Curiosus – Francis Lippa

Et à nouveau à propos du renversant CD Beethoven de Pavel Kolesnikov

23oct

Á nouveau à propos du renversant CD Beethoven du prodige Pavel Kolesnikov

_ cf mon article du 10 octobre dernier :   _,

ce matin, et sur son site, l’article de Jean Charles Hoffelé : ÉTONNEZ-MOI,

avec cette même très jouissive impression musicale

éprouvée et exprimée…

Étonnez-moi

ÉTONNEZ-MOI

Pavel Kolesnikov ne fait rien comme autrui _ sans rechercher quelque artificielle originalité d’interprétation ; non, il ressent autrement… Un disque Beethoven, oui, mais alors sans aligner trois ou quatre sonates, deux suffiront. Et quel choix ! _ et composition inventive de son programme ! La petite sol majeur, Op. 14 No. 2, pure pièce d’humeur, de fantaisie _ de plaisir _, qui permet au jeune pianiste de distiller des couleurs en estompe et de faire usage d’une pédale virtuose. Il faut entendre comment il compose les images sonores du Finale, ce presque rien où Haydn _ et tout son humour _ semble s’être invité.

Surprendre dans la Clair de lune semble _ en effet _ plus improbable, mais pourtant il y parvient _ et combien superbement !!! mais pas pour faire l’original… _ : il entend _ voilà ! _ le sostenuto noté par Beethoven pour l’Adagio comme un sostenuto rythmique, tempo rapide tel celui d’un astre lointain qui tournerait sur lui-même, le tout murmuré _ oui _ dans les feutres des marteaux, théâtre d’ombre pour une lune couleur d’amande, pâle, hivernale _ mais oui. Quelle vision _ voilà _ dans ce presque silence, si ce n’est pas d’un magicien _ en effet ! au pur service de la musique _, ce son-là ! L’Allegretto, posé, se regarde dans le miroir, mystérieux _ et fascinant _ avec ses rallentendos, étrange ! Lunaire. Alors que le Presto agitato est un galop _ beethovenien _ dans la brume.

L’album s’ouvre _ mais ce n’est pas du tout là simple rhétorique _ par quatre pièces brèves, ponctuations _ mais pas seulement ! _ dites avec une sorte de réserve, de distance, même dans les deux Allegretto assez pince-sans-rire. L’ombre de Haydn à nouveau ? Ou l’anticipation de quelque facétieux Schoenberg ? ou Webern ? En son centre, les Bagatelles Op. 33 étonnent par leur ton musardant, leur fantaisie sans nuage, quelque chose de lisse qui les met à cent lieux des fantaisies d’un Stephen Bishop _ que l’on apprécie tant, aussi. Interpréter est forcément acte d’ouverture de sa lecture. Et écouter aussi… Etrange là encore, mais fascinant _ oui !!! _, alors que les Variations sur un thème original manquent soudain d’incarnation : il ne faut pas avoir Gilels en tête _ autre grand lecteur de musique. Bémol mineur pour un disque majeur _ voilà _, qui me donne envie d’entendre Kolesnikov chez Haydn. Et ailleurs, tant son spectre de curiosité, je pense ici à son Louis Couperin au piano, comme à ses Mazurkas chopiniennes, est large… Cf mon article du 4 avril … Oui, nous sommes impatients d’écouter le prochain CD de Pavel Kolesnikov !

LE DISQUE DU JOUR

Ludwig van Beethoven(1770-1827)
Andante en ut majeur, WoO 211
Presto en ut mineur, WoO 52
Allegretto en ut majeur, WoO 56
Allegretto en ut mineur, WoO 53
Sonate No. 14 en ut dièse mineur, Op. 27 No. 2 “Clair de lune”
7 Bagatelles, Op. 33
Sonate pour piano No. 10 en sol majeur, Op. 14 No. 2
32 Variations sur un thème original en ut mineur, WoO 80

Pavel Kolesnikov, piano

Un album du label Hypérion CDA68237
….

Photo à la une : Le pianiste Pavel Kolesnikov – Photo : © Colin Way

Sur la question de l’interprétation

et de la place de l’interprète

face aux œuvres à interpréter

et servir le mieux possible,

cf aussi cet article mien du 13 octobre dernier :


Ce mardi 23 octobre 2018, Titus Curiosus – Francis Lippa

A nouveau la question de l’interprétation (et de l’interprète) : Daniil Trifonov et Sergei Rachmaninov

13oct

Incontestablement,

l’évidence de la puissance et de la sagacité de certains interprètes de la musique

_ au concert, bien sûr, mais aussi au disque tel qu’il est enregistré _

s’impose à nous ;

et ramène sur le tapis

la question cruciale de la légitimité ou pas de l’interprétation _ et de sa part _ dans la simple réalisation sonore _ pour d’autres, comme pour soi-même, dans la solitude _ de la musique,

telle qu’elle peut _ et plus encore a pu être _ être notée sur une partition,

quand cette musique,

jouée,

n’est pas purement et simplement improvisée sur le champ,

en une seule et unique à jamais

performance _ absolument et définitivement irrépétable.

Cette question vient de m’être plus ou moins posée

retournée _

lors de l’éloge que je viens de commettre,

et diffuser _ à quelques amis mélomanes _,

de l’interprétation par Pavel Kolesnikov de la sonate Au Clair de lune de Beethoven

_ cf mon article d’il y a à peine trois jours, le 10 octobre dernier : _ :

 doit-on seulement remarquer _ et admirer, ou vilipender _ la plus ou moins grande singularité

du jeu de l’interprète

face à la qualité intrinsèque

de l’œuvre

voulue par son auteur : le compositeur-créateur ?

La part de la virtuosité

de l’interprétation

s’enfle considérablement à l’époque des concerts romantiques,

tout particulièrement avec les triomphes en salles

que s’assurent un Liszt

ou un Paganini…


Ici, le virtuose

que le mélomane,

même à son corps défendant

_ eu égard au culte qu’il voue à la création de l’oeuvre par le compositeur _

ne manque pas d’admirer

_ voire vénérer, à son tour _,

est

Daniil Trifonov,

dans les Concertos pour piano n° 2 & 4 de Sergei Rachmaninov,

en un CD Deutsche Grammophon 483 5335

intitulé Destination Rachmaninov – Departure ;

soutenu par The Philadelphia Orchestra,

tout aussi brillammente dirigé

par Yannick Nézet-Séguin.


C’est lumineux, et transportant !

Déjà, j’avais été sidéré par de précédents CDs de Daniil Trifonov :

son Carnegie Recital,

son double Transcendental (Liszt),

son double Chopin Evocations

L’interpréte d’exception

est

_ à côté d’autres : plus fades et moins justes _

celui qui nous fait accéder

avec la plus grande évidence de lumière

_ qui peut être, bien sûr, ombreuse, en maintes de ses parties… _

de son jeu,

à l’œuvre même du créateur

en sa plus simple et forte

_ qui peut aussi être très douce ; mais jamais plate ! _

vérité.

J’aime Rachmaninov, mais oui.

Ce samedi 13 octobre 2018, Titus Curiosus – Francis Lippa

Et ce tweet,

à propos de l’enthousiasme de mon article du 10 octobre 

pour le CD Beethoven de Pavel Kolesnikov,

de la part de la librairie Mollat :

Lire « La Hermana menor _ un retrato de Silvina Ocampo » de Mariana Enriquez

10sept

Poursuivant mes recherches sur les rapports entre l’auteur, Adolfo Bioy _ mon cousin (1914-1999) _,

et son œuvre _ mondialement reconnue et admirée _,

je commence ma seconde lecture

de la biographie de son épouse, Silvina Ocampo (1903-1993),

par Mariana Enriquez :

La Hermana menor _ un retrato de Silvina Ocampo,

qui vient de paraître, en espagnol, aux Éditions Anagrama ;

et c’est passionnant.

Ce lundi 10 septembre 2018, Titus Curiosus – Francis Lippa

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